Empresas ganan valor competitivo con la reducción de las emisiones de carbono

La reducción de las emisiones de carbono es una de las cuestiones de la actualidad que más generan discusiones, pero si queremos desacelerar el calentamiento global provocado por las acciones humanas, ese es el punto que no puede dejarse de lado. Para las empresas, estar atento a los cambios y pensar en alternativas para realizar la medición de emisión de carbono es el punto de partida, pero no sólo en eso.

De acuerdo con el matemático británico Nigel Topping, que está al frente de diversas iniciativas en el sector ayudando a las compañías a adaptarse a las nuevas reglas, el desarrollo de estrategias necesita ser tomado en serio, tanto por los gobiernos y la industria para ser realmente efectivo. En una entrevista a la revista Exame, él explica que por más que existan riesgos, las oportunidades son proporcionalmente positivas.

“Cuánto más síntomas del problema del calentamiento lobal son tangibles, más los gestores públicos crean políticas para lidiar con la cuestión, y el gran desafío para las empresas es estar preparadas para beneficiarse de esas nuevas reglas”, puntualiza.

En el sector industrial, estas políticas abarcan desde estándares exigentes de eficiencia energética hasta mecanismos de fijación de carbono. En este punto, el experto explica que existen dos formas de predecir las emisiones de gases que generan el efecto invernadero:

– Cuando funciona por la lógica del comercio de permisos para contaminar:

En ese caso, el gobierno es responsable de establecer un límite para cada sector y las empresas que se mantienen debajo de él pueden vender sus excedentes, llamados créditos de carbono. Esta posibilidad está siendo muy utilizada en Europa, en California y en la provincia de Quebec, Canadá.

– Regulación por impuestos cobrados por el gobierno:

Aquí las políticas gubernamentales de cada país añade una tasa por tonelada de carbono emitida por encima del límite, independiente del sector, que pueden ser industriales, transportes o energía, por ejemplo.
Por más complejo y costoso que parezca ser para las industrias y no sea posible ver ninguna ventaja en la reducción de las emisiones de carbono, la idea es que acaba generando una competencia entre las compañías en el sentido de que quien pueda emitir sus emisiones de carbono puede reducir sus costes y aumentar los beneficios.

Para ello, es responsabilidad de los gobiernos establecer reglas y políticas claras sobre la cuestión. “Los países tienen que desarrollar capacidad institucional para hacer funcionar este engranaje. Necesitan tener procesos claros para medir las emisiones y también dirigir a un fin legítimo los ingresos que se pueden generar con la fijación de los precios del carbono “, explica Topping a EXAMEN.

Con ese posicionamiento claro, las expectativas son de ventajas para el sector ya que los inversores encontrarán bases sólidas para asegurarse de que obtendrán retorno sobre la inversión.

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